viernes, 22 de marzo de 2013

PRIMERAS PERSONAS

       Lo mío es sofisticado, no es lisonjería boba. Por eso es que nunca me verás comprando flores en el mercado o esperando que abra el chino para llevarte un cogñac etiqueta dorada.

(por otra parte se me da por pensar: qué triste debe ser la vida de los que esperan todas las tardes que abran los chinos de su barrio. Ni dealers, ni boticarios, sólo expendedores de fiambre y cosméticos –mientras más nos dediquemos a embellecer el rostro, más jodido tendremos el hígado, dijo irónicamente Rolando que rompía sin eficacia la cáscara de un enésimo maní- que discuten con proveedores y esperan su año nuevo).

       Si nosotros somos el mundo, estamos jodidos. Yo, tú, él, primeras personas en el juego del amor dócil. Hoy no te llamó (él a ti) y eso molesta tanto a tu celular como a tu orgullo…

(por otra parte se me da por pensar: que el orgullo de ciertas personas se mide por la cantidad de mensajes en su buzón de entrada. Muchos o pocos caracteres, bastan dos para sentirse bien y creerse inmortales – mientras más nos dediquemos a escribir en una pantalla, más jodidas tendremos las vistas, dijo amargamente Rolando que pasaba sin gracia las hojas finas de una revista de chimentos- dadores de fe mundial o gurúes espirituales de media urbe).

        No te escatimo mi presencia ni quiero parecer reticente (yo). Los amores pleistocenos aburren como películas francesas…

(por otra parte se me da por pensar: que el cine representa a las sociedades de forma defectuosa. Arte séptimo o quinto, importa poco si se cree en las imágenes como si fueran estampitas –mientras más nos dediquemos a invocar santos de hule, más jodido tendremos el maculo, dijo jocoso Rolando que frotaba con un paño sucio el marco de una ventana-, íconos a todo color o en sepia, diseño sin gloria).

        Ustedes hagan lo que quieran (tú, él): contemplen sus cuerpos como museos, hablen de luces, domestiquen el placer, maten el tiempo a lo bobo que (yo) en tanto escribo…

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