-La ruina es girar la ruedita del dial por enésima vez sin encontrar algo que nos motive. Habla, sapo, habla, aquí estoy para escucharte. De yapa, si me dices tu fecha de nacimiento te asevero cual es tu mayor tormento.
-¿Qué sigo teniéndole miedo a las tormentas? ¿Qué tengo problemas para caerle simpático a la gente? Que me duele sonreír o que
-¿Y qué haces cuando te filman?
-Me pongo una máscara. Y cuando no puedo dormir me quedo a vivir en el baño.
-Aha. Hablar te hace bien, sapo. Ya puedes comunicarte con la locutora de voz aterciopelada e inspirarle piedad y paz a medio mundo de oyentes.
-Peor para mi es el que se droga porque descree del amor. Ayer quise comprarle al boticario un blister de amor y me lo negó: llevaba una receta sin firma. Hasta me dijeron que más sencillo es cultivarlo.
-Yo te puedo asegurar que peor, peor, es tener sesenta años, que te hagan esperar por teléfono, te presentes al aire y después ninguna viuda demuestre mínima curiosidad por vos...
-Qué feo eso eh. Lo pienso ahora, perdón si ofendo a alguien: uno empieza a morirse cuando ya no despierta curiosidad en nadie... suena fuerte ¿no?
-Le pasó a mi abuelo, por eso le cuento. El se deprimió definitivamente cuando supo que las bolsas en los ojos eran irreversibles. Se nota en la voz, se nota mal cuando estás hecha pelota. Así no te va a llamar ninguna viudita, le decía yo pero me sentía patético: era como hablarle a una lata de arvejas.
-¿Y si hablamos de otra cosa? Porque acá es todo como artificial. El recurso técnico, ya sé, la voz humana, pero nunca llegamos al contacto, a lo físico, al acceso carnal.
-Pornografía. ¿Con qué necesidad?
-Ese es un buen punto ¿ves? La técnica, que pareciera una habitación fría en esto que hablamos. Es esencial, sin embargo, casi que iguala a una buena conquista, la técnica, digo, porque es como una base lógica.
-¿Técnica lógica? ¿tecnológica? Eso querés decir y es peligroso, porque suena reduccionista, bah, pienso, en apretar botones unicamente.
-Apretar, pulsar, hay contacto. He conocido personas más frías que la chapa de aluminio que recubría el tablero donde laburaba un tío, hará veinte años de esto.
-Bueno, girar la ruedita, puro movimiento y, de golpe, clac, no hay más voz.
No hay comentarios:
Publicar un comentario