miércoles, 19 de marzo de 2014

CORRESPONDENCIA I


(La correspondencia entre la Sra. Mercedes Gonzalez “Merce” y la Sra. Zulema Di Pietro “Tiki” fue hallada dentro de una pequeña caja celeste ubicada a los pies de la cama de “Merce”, junto a facturas y otros documentos de diversa procedencia)

Querida Tiki:

                        Te escribo para que me digas si estás siguiendo la novela. Hace una semana llegó mi nuera de Mendoza y sólo alcanzo a ver partes de capítulos, cuando no el final. ¡Me quiero matar! justo ahora parece que él se está avivando y se da cuenta lo mosquita muerta que es ella. Pero, por eso, no quiero aventurar demasiado porque por ahí no es tan así y me hago ilusiones al pepe. Es que este hombre es un maestro como escribe, te hace creer  que este Pardino es malo, malo, y hace dos años hacía de un buenudo insoportable. Ahí por más que actúe Alcón tiene que haber buen texto, que le dicen, una buena mano atrás vos sabés de que te hablo si somos casi gemelas en esto, aunque a vos te tiren más los galanes maduros, como ese que enamoraba  a la tere y le cantaba valsecitos en la ligustrina, día y noche, como si el resto de los vecinos no le fueran a tirar con agua caliente. Los galanes maduros y las señoras bien, porque te conozco mirá a vos Tiki eh y esa especie de gusto por lo fifí se te nota en la cara cada vez que nos vemos o en la voz las veces que podemos hablar por teléfono. Ahora ya casi nunca, claro, desde que el insensible de tu hijo te conevenció de sacarte la línea y encajarte ese aparatito. Más barato, más barato, pero me querés decir ¿qué cazzo haces con un celular vos? que te tengo que escribir, no sólo porque me encanta, sino porque consentiste ese despojo en tu propia casa. Está bien, sí, no soy yo la indicada para hablar de tu hijo y el modo en que administra los gastos de su madre, ya renegamos bastante sobre eso, dejémoslo así entonces y espero sepas contestarle a esta gemela que comparte el placer del teleteatro. Ah, claro, estaba en que a vos siempre te tiró lo fifí, la cosa de palacios, mayordomos con moñito, manteles de encaje larguísimos, mucha mucha escalera, ¡arañas!, cristales, todo eso, no me lo podés negar y está bien: es como un modo que tenés para inventarte otra realidad, claro que una generalmente se queda con eso, con el lujo, el material, pero viste también como sufren esas cristianas, no hay doble apellido que valga cuando sentís esa cosa acá que te tira como un anzuelo, que parece que te va a llevar puesta y nadie, pero nadie, ninguno de estos sabios, ni estos chantapufis que la juntan hablando pestes de las madres, nadie pudo explicarlo. Decí que este hombre cuando escribe, escribe, no se pone pesado ni dificil, pone la palabra justa, hace que los actores digan lo que tiene que decir, con respeto, educación... ay, no sabés como se puso Susana hace unos meses cuando escuchó a este Pardino decir una mala palabra, una eh, pero claro si el hombre estaba desesperado qué querés que diga, buñuelos... tampoco es para tanto aunque reconozco que fue fuerte oirlo decir eso pero no se puede ser como Susana, no, que de ahí no prendió más el televisor; ella dice que fue porque justo estaba con el nietito y se puso toda roja, pero escuchame vos si justo justo va a estar a las diez de la noche con ella... que se yo, siempre me pareció una exagerada, ahora hace rato que se la da de Juan Pablo II con esa otra mujer que la acompaña a todos lados. La gente cambia, viste Tiki, nosotras también por supuesto, pero hay algunas que parecen que lo hacen a propósito.
                        Bueno Tiki, no te molesto más. Respondeme al menos para decirme si la seguis viendo. No vaya a ser que ahora estés hipermoderna y también se te haya dado por la computadora. A mí, querida, puño y letra, aunque sea dos líneas de morondanga, viste, no seas mala, no te sientas comprometida ni intimidada tampoco, eh. Un beso y saludos a los tuyos.
                                               Merce.



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