jueves, 20 de junio de 2013

ALGO DE VOS SE ME ESCAPA

            Algo de vos se me escapa, irremediablemente. Sin saber como aferrarme a eso para evitar la huída, sin saber bien tampoco que es lo que se va o lo que echas de la vista de los demás. Todo se vuelve un cúmulo de imágenes, sin una conexión lógica. Surreal como las toninas de mi piel, lentas pero seguras en tu mirada, residuo de un victorioso ajeno. Cuando el porvenir haya pasado, mi nombre y apellido nada dirán a tus oídos, primacía. Dolor de muelle. Algo de vos se me escapa: la sangría de tu cariño, el licor de los dormitorios vacíos, cáscaras de sonrisas. Noches entumecidas sabiéndose crueles. Todos los misterios encerrados en un papel sin remitente, acuclillados, quizás respondiendo acerca de lo que de vos se me escapa, sin mugir ni trinar. Radios encendidas, pergaminos suizos a medio escribir. Una cadena de cosas y escenas como diapositivas, como cataratas horizontales. Ramos Mejía es un zafiro en tus manos tibias; Parque Patricios, una medalla tubular. Petrodolares por aquí y por allá. Ya no soy el arlequín que te hacía reir a carcajadas, soy otra cosa ya, tal vez la mitad de mi personaje agrio y agreste. Ese que ni siquiera escribe, que no respeta el margen, que se asusta facil, que se va en la primera mano con un ancho falso, que no comparte el chocolate. Eterna cadencia de las cosas, amor y paz. Un micrófono que pasa de mano en mano, la compulsión absurda de hablar. “Sí, estimado público, algo de vos se me escapa”, “¿de quién?”, “de vos, sí de vos, la de fucsia, la que ahora se complace con una llamada perdida de la madre en su celular”. Creo que se parece al granito o al canto azul. Puedo echar a perder mi paciencia, mi linterna de explorador, mi boleto hasta El Talar, porque no lo sé. Algo de vos se me escapa, irremediable, sagrado como las palabras. La pucha y no tengo ni palida idea de lo que es.


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